Rutas por la Naturaleza

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Ruta Salto del Usero y Vuelta al Castellar. (Bullas - Murcia)

Bullas

Ruta Salto del Usero y Vuelta al Castellar. (Bullas - Murcia)

Bullas es tierra de vinos por excelencia. Adquirió calidad de Denominación de Origen en 1996, siendo la más reciente de la Región de Murcia tras las concedidas a Yecla y Jumilla, ambas en el extremo Noreste de nuestra Provincia.

El recorrido propuesto aquí pasará junto a un buen número de viñedos, aunque éste será sólo uno de los numerosos atractivos de una ruta apta para todos los públicos. Algo más de 14 kilómetros de marcado sabor campestre donde, además de vides, nos introduciremos entre miles de almendros para rodear el Castellar, uno de los montes más queridos por los bulleros.


Comenzaremos desde el Camping La Rafa, al que es fácil acceder siguiendo las numerosas señales que nos llevan a él. Situado al Sur del núcleo urbano, es punto de partida de la mayoría de rutas senderistas del municipio.

Una vez aparcados volveremos a pie por la avenida de acceso al camping. Llegaremos a una redonda donde giraremos a la izquierda por la calle del Romero, siguiendo los carteles de la Vía Verde del Noroeste. Derecha por calle La Copa e izquierda por calle del Río, donde entroncaremos con el GR252 en dirección a Casas Nuevas (poste direccional).

Durante un buen rato vamos a guiarnos por la doble señal blanquirroja que marca un sendero de Gran Recorrido (GR). Ya estamos fuera de Bullas, y en la bifurcación que viene optamos por la izquierda. Estamos camino de uno de los tesoros de Bullas, lugar muy querido por todos los murcianos: el Salto del Usero.

Para ello tendremos que salirnos del GR, pero no más de 300 metros, y creedme cuando os aseguro que merece la pena.

Salto del Usero desde la cascada Salto del Usero, poza principal

El Salto del Usero es una poza de agua que se ha formado de manera natural con el paso de millones de años. Una cascada de agua de 4 metros cae de modo especialmente bello. Cada rincón merecerá una foto, y hay muchos puntos que ofrecen perspectivas deliciosas. En verano es lugar para tomar un refrescante baño, tan demandado por propios y extraños que, para garantizar su conservación, ha sido necesario limitar el acceso y prohibirlo a vehículos.

Pero la caminata no ha hecho más que empezar. Desandamos la pequeña cuesta, que ahora subimos hasta que tomamos el primer camino a la izquierda. Hemos recobrado el GR 252 a la vez que pisamos tierra porprimera vez. Será un corto tramo, pues este breve camino nos devolveráal asfalto de la calle del Río, que no es sino el Camino de Avilés, la pedanía lorquina a la que se dirige esta carretera.

En plena curva encontramos otra poza de agua, la del Pasico de Ucenda, donde también hay un buen baño estival. Continuamos por esta poco transitada carretera rodeados de almendros y viñedos y delimitados por montañas. Este tramo ofrece un paisaje diáfano y muy placentero, y si escogemos el mes de febrero multiplicaremos por mil la belleza gracias a la floración del almendro.

A unos 2’5 kilómetros desde que cogimos asfalto bajaremos a la izquierda por un camino de tierra (no confundir con otro que sale un rato antes,recordad que seguimos las marcas del GR 252).

Habremos observado que a las marcas blanca y roja se le ha sumado una tercera de color amarillo, lo que indica que también estamos pisando un sendero de pequeño recorrido (PR). Pues bien, este camino nos llevará a un gran pino (a la derecha) a cuyos pies se encuentra una piedra con estas marcas. Poco más adelante llegaremos a una bifurcación en la que se separan ambos senderos. Aquí escogeremos el de la izquierda, abandonando el GR para seguir las señales blanquiamarillas del PR.


También el panorama va a cambiar a nuestros ojos, pues pasamos muy cerca del Castellar, siendo su cara Sur especialmente bonita gracias a la abrupta pared naranja que se cierne sobre nosotros a media distancia.

A la derecha se abre un kilométrico campo de almendros. Son miles los que contemplamos, perfectamente alineados en multitud de parcelas. Es una escena hermosa cualquier época, pero ¿la imagináis en plenafloración, entre finales de enero y mitad de marzo, cuando parece que están forrados de blanco algodón? Digno de éxtasis, os lo aseguro.

A continuación nos adentraremos en caminos de servicio de varias de estas parcelas cercanas. Pasar junto a los muros que las separan, observar de cerca el aterrazamiento utilizado para salvar el desnivel del terreno o cruzar un brazal de agua amenizado por el croar de unas ranas invisibles (fui incapaz de visualizar ninguna, a pesar de haber estado un buen rato intentándolo) son los mayores atractivos de este fragmento.

El camino finaliza en una “T”, y deberemos hacer caso al poste que indica que giremos a la izquierda. Salvamos alguna leve cuesta entre casas de campo hasta llegar a un alto que nos sirve de mirador si volvemos la cabeza: otra excelente perspectiva de los llanos bullenses.

Una pronunciada bajada nos deja ante una nueva bifurcación. Ahora descenderemos por la senda que sale a la derecha, llegando de nuevo al río Mula, cuyo escaso cauce venía hoy desbordado de agua.


Y de nuevo variamos el entorno. Ahora caminaremos junto al río durante un kilómetro aproximadamente, siguiendo una senda desdibujada y atravesando algún que otro bancal. A la derecha el correr del agua pone música a nuestros pasos.

Descartamos un puente de cemento que cruza el río y seguimos recto hasta que alcanzamos una subida a la izquierda, junto a una vieja caseta hecha de bloques. Unos metros más arriba, una improvisada cadena impide el tráfico rodado. Estamos en lo más duro de toda la jornada, pues esta corta subida es muy empinada.

Desembocará a una carretera local, debiendo seguir por ella a la izquierda. Descartaremos los cruces que puedan salirnos a uno y otro lado, y pasaremos junto al recinto del polideportivo anexo al camping. Rebasado el mismo empieza una parcela vallada que bordearemos. Y es que al final de la misma están las primeras casas de Bullas, debiendo tomar a la izquierda.

Estamos a muy pocos metros de volver a la Calle La Rafa, aquella que da acceso al camping, donde finalizaremos una ruta que habrá dejado buenas sensaciones en el alma y emocionantes imágenes en la retina.

Ruta realizada para Ecumatur por:

Miguel Ángel Martínez, "El caminador" http://bonaelcaminador.blogspot.com.es/ 

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