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Cristo Aparecido (Moratalla)

Moratalla

Cristo Aparecido (Moratalla)  Esta microhistoria es la primera de una trilogía dedicada a los tres grandes milagros acaecidos en Moratalla, donde sabéis que he pasado unos días. La lógica parece indicarnos que los narremos por orden cronológico, de modo que empezamos.

Nos situamos en 1493. Moratalla había formado parte de la línea fronteriza con el Reino de Granada, junto a Caravaca y Lorca. El 2 de enero del año anterior, tras diez largos años de asedio, Boabdil entrega las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos. Este episodio cumbre de nuestra historia, traerá un cambio radical en la vida de todos estos territorios, que pasarán a disfrutar de un estado de paz desconocido, pues si bien la conquista cristiana de Huéscar en 1488 desplazó la frontera, nadie acabaría de respirar con verdadera tranquilidad hasta la resolución definitiva de la guerra.

Era tiempo de reforzar el cristianismo. Un buen método para reforzar la fe eran las apariciones marianas y milagros de todo tipo, que proliferaban desde siglos atrás en todos los rincones de la cristiandad, sobre todo los más rurales (p. ej.: la aparición de la Cruz de Caravaca a Pérez Chirinos está fechada en 1231). La repetición casi literal de infinidad de casos (no sólo religiosos) en multitud de lugares, tanto cercanos como extremadamente alejados, se comprende por la escasísima comunicación entre pueblos, más allá de pastores, comerciantes, soldados, recaudadores y otros cuya profesión los obligaba a ser nómadas, y que eran los que transmitían modas, noticias, información y demás.

Esta superficial contextualización histórica nos sirve para ubicarnos en tiempo y lugar. Ruy Sánchez era un labriego falto de un brazo. El 19 de abril de aquel 1493 bajaba a Moratalla con su pollina cargada de leña, cuando, por la Sierra de Benámor, vio un resplandor que le causó gran temor; invocando a Jesucristo para que lo protegiera, Éste se le apareció y diole instrucciones para que se le construyera una casa en aquel lugar. Entre pasmado y emocionado corrió a la ciudad para dar cuenta del milagro, pero no fue creído.

Cuando volvió a la presencia de Cristo, le sanó de su manquedad. Ahora sí, recuperado el brazo, los testigos del prodigio se convencieron de la certeza del hecho y acudieron al lugar para rendir honor a Dios.

El mismo año ya estaba construida la ermita, que se convirtió en lugar de peregrinación, y donde se asegura ocurrieron muchos hechos y curaciones milagrosas. Desde entonces es el patrón de Moratalla.

 

Información extraída de http://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=a,85,c,373,m,1871&r=ReP-3594-DETALLE_REPORTAJESPADRE y de http://moratallanoticias.com/?p=404

 

Ésta y otras microhistorias se pueden leer en www.caminarparacontarlo.com/microhistorias

 

Saludos a todos.

Miguel Ángel.





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